El proceso de cambio se quedará en sueños de niños si no hacemos acciones concretas para lograr lo que queremos con el compromiso de actuar consistentemente. El compromiso es resultado de un proceso de búsqueda interior de lo que uno quiere (de una vocación), lo que uno debe (valores) y una acción. La congruencia entre nuestros valores y acciones crea un modelo de honestidad. Si uno consistentemente rompe sus compromisos pierde integridad. Todos podemos contribuir a lograr cambios mediante nuestras acciones dirigidas a un fin. Seremos sólo expectadores del cambio mientras no actuemos. Las acciones son la parte terminal del cambio, es materializar las intenciones. Nada se logra sin acciones. El inicio de las acciones marca el punto vital del reto; reto al cambio es iniciar las acciones.
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